El Último adiós

El Último adiós

Parece mentira e irreal, pero nos ha tocado. Nos ha tocado vivir un momento único en años, un momento único en la era digital, un momento único desde que somos (o éramos) cien por cien libres. Nos ha tocado confinarnos en casa por un virus silencioso, bastante macabro y esquivo. Es y ha sido una lucha dura, en la que muchos han perdido la batalla. Desde aquí, queremos hacerles un homenaje, porque sabemos que por protocolos se han ido en silencio, prácticamente en soledad. Sabemos que no hay palabras que ayuden a mitigar el dolor de una perdida, ni letras que suplan un abrazo, pero sí hay flores que en su lenguaje mudo de colores y aromas llevan pensamientos, sentimientos y palabras nunca dichas. 

Y es que nunca un sentimiento necesitó tanto de la belleza de las flores. 

El arte floral funerario, es en sí un arte, porque no hay nada más complicado que trasmitir  tanto dolor y sentimiento, añoranzas y desconsuelo a través de una composición floral. Más allá de la palabra escrita, las flores acompañan a nuestros seres queridos en su ida, pero también a quienes se quedan en la despedida. Al contemplar las coronas, los centros, las cruces o corazones de flor, nuestros pensamientos vuelan, se liberan y en cierto modo, podemos ver la ironía de la belleza en la tristeza. 

Obsequiamos a los que nos dejan con algo hermoso, con promesas de un nuevo renacer, de una nueva primavera. 

Algunos dirán que ya es tarde, pero otros habrá que quieran rendir homenaje a sus seres queridos, porque el tiempo ya da igual, porque se detiene en esos momentos, y las ceremonias, los funerales o velatorios, son en realidad también para los que se quedan, los que recuerdan y quienes muestran su respeto y consideración por medio de las flores. Tanto es así, que no sólo con ramos o coronas queremos recordar a nuestros seres queridos, sino que a través de composiciones especiales intentamos que permanezcan un poco más con nosotros: un saxofón floral para el apasionado de la música, un escudo para el amante de su club de fútbol, una bandera de claveles para el enamorado de su país...

         

Las flores nos dejan volar la imaginación y aúnan nuestros sentidos, ya que apreciamos la belleza con la vista, sentimos su forma mediante el tacto y percibimos su aroma mediante el olfato. 

Porque ya sea para el día a día o para ocasiones señaladas en el calendario como el día de Todos los Santos, sin flores, no hay memoria.